Condor del mes “Claudia Díaz”

Una historia familiar ligada a la montaña

En esta ocasión reconocemos a Claudia Díaz como nuestro Cóndor ENISSCHAG, destacando una vida profundamente ligada a la montaña, la enseñanza y el desarrollo del SKI en Chile.

Formada en un entorno donde la cultura del SKI y la pedagogía han sido parte de su historia desde el origen, Claudia ha construido un camino sólido como instructora, entrenadora y formadora, aportando con consistencia tanto en lo técnico como en lo humano. Su trayectoria refleja compromiso, vocación y una mirada integral de la enseñanza, que hoy se proyecta en nuevas generaciones de instructores y en el fortalecimiento de nuestra comunidad.

A continuación, Claudia nos abre su historia: un recorrido personal y profesional marcado por la montaña, la formación y las experiencias que han dado forma a su manera de entender y vivir el SKI

Soy Claudia Díaz, la mayor de cinco hermanos, Chopo, Sole, Manuel y Cata, mamá de dos niños, Thor y Miel, hija de Claudio Díaz y Marisol Muñoz, ambos instructores de esquí desde la década del ´70, por lo que mis primeras clases fueron cuando estaba en la guata de mi mamá.

Por la vida nómade de mis padres, crecí entre dos lugares maravillosos, Farellones y Pucón, pueblos que me enseñaron a vivir una vida outdoor, enamorarme de la belleza de la naturaleza y de los deportes en contacto e insertos en ella.

Fui al colegio Farellones cuando era sólo una sala para todos los cursos, de 1° a 6° básico. Éramos muy poquitos alumnos, todos farelloninos. Ya en esa época en el colegio existía el programa de esquí, el que perdura hasta hoy (más de 40 años). De hecho, somos un montón de ex alumnos que nos dedicamos a la industria de la nieve.

Crecí en un refugio de montaña cuando todo era muy rudimentario. Recuerdo que el refrigerador era una puerta que daba al lado sur de la casa, donde se formaba literal un glaciar.

Mi papá fue uno de los fundadores de la Enischag, en esa época con una S porque no existía el snowboard. Fue presidente y director técnico de la Asociación, además de director de la Escuela de La Parva por muchos años, por lo que crecí rodeada de profesores de esquí, de los temas de formación y todo lo que conlleva la pasión de la enseñanza de nuestro deporte.

Los inviernos comenzaban en mayo, cuando llegábamos de Pucón después de un entretenido verano en el sur. Las primeras grandes nevadas comenzaban alrededor del 20 de ese mes. Y recuerdo la fecha porque es el cumpleaños de mi papá y nuestra casa reventaba de amigos durante todos esos días de fiestas navales. Era una fecha que indicaba el inicio del invierno, donde los colegas profesores de esquí se reencontraban después de meses, y las conversas y risas duraban días, varios asados, cantidad de ostras y botellas de vino. El infaltable himno nacional era un clásico, todos a la terraza a cantarle a la bandera, a todos los navales que dieron la vida por nuestro país, y, obviamente, a nuestra Blanca Montaña.

Muy chica comencé a entrenar y a competir. Primero en la Católica porque mis papás trabajaban en Colorado, luego en el Ski Club La Parva y por último, en el equipo Nacional

Literalmente crecí en el rigor de la montaña. Fue una época muy linda, vivencias que me fueron forjando como una apasionada esquiadora.

En esos años éramos cuatro hermanos, y la carrera de deportista en Chile, sobre todo de esquiadora, era muy cara, así que no me quedó mucha alternativa que hacer mi nivel I de instructor de esquí a los 17 años.

De corredora pasé a ser entrenadora, y creo que es lo que más amo en la vida, enseñar, formar, transmitir. Nuestro deporte es demasiado bello, el paisaje donde lo practicamos, los diferentes climas, todo me alucina. Es un placer ganarse la vida haciendo lo que uno más ama.

Cuando salí del colegio, un poco obligada y otro poco por el deber de, entré a la Universidad, y por descarte opté por periodismo. Sin quererlo, se fue dando la posibilidad de complementar mi pasión con mi profesión, y tuve la oportunidad de trabajar en revistas de montaña, de turismo, en páginas web, que en ese momento estaban recién tomando fuerza las www., aportando con temas relacionados al deporte blanco. Además, tuve la suerte de hacer mi práctica profesional en una revista de freeride española, en la cuál trabajé varios años.

Cuando salí de la U, a los 23, ya era monitor Nacional de esquí. Mi próximo objetivo era poder pertenecer al staff de formadores y examinadores de la Escuela Nacional.

En mis 20 me dediqué a viajar. Esquié en un montón de montañas, mucho en Europa y EEUU, y recorrí cuatro continentes. Y a los 30 tuve crisis existencial. No sabía si quería seguir esquiando. Sentí que era algo heredado, y no una elección propia, así que me tomé un año sabático, y pude darme cuenta de que la montaña es mi vida.

Después de 12 años como entrenadora de SCLP, dejé la competición y, junto a otros colegas de la escuela de esquí de la Parva, formamos el Club Montaña, enfocado en una enseñanza más integral del esquí. Luego me ofrecieron hacerme cargo del club Nevados de Chillán, donde estuve tres temporadas. Y luego vino la siguiente etapa de mi vida, que fue el decidir ser madre y formar una familia.

Comencé a ser formadora de la escuela nacional el año 2007, y desde ese momento he estado involucrada en la Asociación, tanto en la formación como en el directorio, donde tuve el cargo de secretaria por tres períodos. El 2015 surgió la posibilidad de armar un Demo Team para representar a Chile en el Interski de Ushuaia, en el que participé con cinco meses de embarazo. Fue tan enriquecedora la experiencia y tan potente la participación de Chile frente al mundo del esquí, que este equipo fue tomando fuerzas y volvimos a participar en el Interski de Pamporovo, Bulgaria (2019) y levi, Finlandia (2023). Ahora vamos por el siguiente evento en Aspen 2027.

Actualmente soy entrenadora de club Andes, trabajo como instructora en la escuela de La Parva y participo activamente del staff de formadores de la Escuela Nacional, partiendo un segundo año como comisionada técnica. Y aprovecho la instancia para agradecer a estas tres entidades en la ayuda que me han dado como madre para realizarme como profesional. Sin el apoyo de mis empleadores y colegas hubiese sido infinitamente más difícil trabajar en la montaña.

Es por esto que el año pasado creamos el Camp de Mujeres Enisschag, para formar una red de apoyo femenina, impulsar y motivar a las chicas a terminar su formación. Eso es lo más lindo que me ha enseñado la montaña, el trabajo en equipo, la unión hace la fuerza, y si trabajamos juntas en nuestros sueños, podemos cumplirlos y llegar muy lejos.

¿Quién fue tu mentor o te marcó a la hora de aprender a esquiar?

De todas maneras, mi papá. Fui su primera hija, y ahora entiendo como madre la necesidad de transmitir las pasiones a nuestros hijos. De mis 5 hermanos, 3 somos Nacionales.

Otro personaje que me marcó, sobre todo por su pasión y actitud de montaña, fue Vitoco López, de Punta Arenas. Y como no nombrar a mis formadores de la escuela nacional, que sin duda dejaron una huella en mi vida.

Estación más impresionante donde hayas estado

Dificil elegir una!! ¡Cada lugar tiene su encanto!

Skis memorables o favoritos que hayas tenido

Gran parte de mi vida he esquiado con Völkl, y aprovecho de agradecer a la Bolsa del Esquí por el apoyo todos estos años de carrera. Völkl de sl, gs, freestyle, freeride, todos esquís-itos.

Personaje más famoso al que le hayas hecho clases

Una temporada trabajé con los niños de la Teletón. Impactante la actitud de vida, el empuje y el no decir nunca “no puedo”, fue una gran lección de vida.

Momentos memorables de mi carrera que quiera compartir

Cuando con el club Nevados de Chillán nos tocó organizar el Campeonato Nacional Infantil, pedí ayuda a todos mis colegas amigos y fue hermoso como todos se pusieron la camiseta y logramos sacar adelante un gran evento. Linda comunidad la que tenemos.

Recomendación a los instructores que recién comienzan

En el área profesional, que la enseñanza es una gran vocación que debemos cultivar, siempre debemos estar por y para el alumno, con mucha paciencia y amor.

Y en el ámbito más personal, que ser profesor de esquí te permite viajar, así que ¡¡aprovechen de conocer el mundo!!, después de cada temporada hay tiempo y plata, las mejores condiciones para disfrutar de la vida!

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