Seguridad en Fuera de Pista: Consejos para una Jornada Épica

Por: Manel Musolas – Comisionado Técnico Ski ENISSCHAG

Estimados colegas:

Teniendo en cuenta las excelentes condiciones y las nevadas que estamos disfrutando esta temporada en el hemisferio norte, es fundamental que, como profesionales, recordemos ciertos protocolos de seguridad para que nuestra experiencia fuera de pista sea, además de épica, responsable y técnica.

Antes de salir:

  • Consultar fuentes oficiales: revisar el boletín de peligro de aludes en los sitios meteorológicos y de seguridad locales de la región.
  • Información de la estación: consultar el nivel de peligro de aludes actualizado directamente en el centro de esquí.
  • Control del DVA (ARVA): comprobar el estado del dispositivo y la carga de sus baterías. Llevarlo siempre encendido en modo transmisión y colocado correctamente bajo las capas de ropa.
  • Equipo de rescate obligatorio: en la mochila, portar siempre sonda y pala (de material metálico), junto con un kit de primeros auxilios básico.
  • Contacto con pisteros: pasar por el puesto de control de los pisteros para consultar si existen sectores desaconsejados o cerrados por riesgo específico.
  • Nunca salir solo: incluso en áreas conocidas o cercanas al dominio esquiable, la compañía es vital para garantizar un auxilio inmediato.
  • Notificar el itinerario: informar a la escuela o a un colega sobre la ruta prevista y la hora estimada de regreso.
  • Preparación física: asegurar un desayuno balanceado y realizar un calentamiento previo para optimizar la respuesta muscular desde la primera bajada.

Durante la jornada:

  • Conciencia de los límites: ser autocríticos con nuestro nivel y condición física. La nieve virgen exige una gestión de la energía y una técnica adaptada.
  • No seguir huellas ciegamente: evitar seguir rastros de terceros si no se conoce el destino exacto. Una huella ajena no garantiza seguridad.
  • Respeto a las señalizaciones: no acceder a zonas prohibidas o pistas cerradas. Debemos respetar y valorar el trabajo preventivo de nuestros compañeros pisteros.
  • Gestión de la carga en el grupo: evitar sobrecargar el manto nival descendiendo simultáneamente. Lo correcto es bajar de a uno y reagruparse en “islas de seguridad”, desde donde se pueda observar el descenso del siguiente colega.
  • Observación del entorno: mantener una vigilancia activa ante señales de inestabilidad: aludes recientes, fisuras al paso (whoomps), transporte de nieve por viento o cambios térmicos bruscos.
  • Gestión emocional: evitar que la euforia nuble el juicio técnico; esto puede llevar a tomar decisiones precipitadas o a subestimar riesgos latentes.
  • ¡Que la adrenalina no transforme nuestro mejor día de esquí en una tragedia!

Como profesionales, debemos aprovechar estas condiciones para entrenar con el DVA, realizar perfiles estratigráficos (calicatas) y pruebas de estabilidad. Al finalizar la jornada, recordad estirar, alimentarse e hidratarse adecuadamente para mantener el rendimiento al día siguiente.